3.3.3.- PROTECCIÓN CONTRA LA CORROSIÓN

3.3.3.- PROTECCIÓN CONTRA LA CORROSIÓN

La corrosión es un aspecto fundamental del uso de metales, por lo que ha de tenerse en cuenta en el proyecto de cualquier elemento. Por regla general, siempre es necesario emplear medidas de protección, incluso para metales como el acero inoxidable que, a priori, parecen inalterables.

La mayor parte de la corrosión tiene origen electroquímico, es decir, se fundamenta en la existencia de una celda galvánica. Ésta se compone de tres partes, un ánodo, habitualmente el metal a proteger, un cátodo, que suele ser el medio ambiente y un electrolito, que posibilite el movimiento iónico.

Por tanto, para luchar contra la corrosión, debe limitarse la actividad de estas celdas, lo que puede realizarse mediante dos técnicas:
  • Efecto Barrera: Mediante la interposición de barreras, pintura, galvanizado, etc. se consigue impedir el contacto de los agentes corrosivos con el metal. Es el principio de protección más habitualmente empleado, aún cuando se refuerce con otros.
  • Protección catódica: Al existir un desequilibrio del metal en el ambiente, la tendencia natural es la de la oxidación del metal. Este método busca impedir una reacción redox con el metal como ánodo. Esto se consigue poniendo el metal a proteger en contacto con otro que se comporte como ánodo ante él o con un circuito eléctrico.

3.3.3.1.- DEFINICIÓN DE AMBIENTES

El ambiente al que está expuesto un metal es un factor determinante para su durabilidad. Por ejemplo, en un ambiente agresivo serán necesarias cuatro capas de pintura y un repintado periódico, sin embargo, en un ambiente muy seco puede utilizarse una única capa de pintura para toda la vida útil del elemento metálico.

El potencial de reducción es uno de los factores determinantes en la corrosión de los metales. Si el potencial del medio es mayor que el del metal, el medio se reducirá y el metal se corroerá, y viceversa, si el metal tiene un potencial mayor, su tendencia será la reducción, por lo que permanecerá inalterado.

Hay un segundo parámetro que determina en gran medida la tendencia de un medio a corroer un metal, se trata del pH.

La EAE, normativa que regula la construcción de estructuras metálicas, define una serie de ambientes según su capacidad corrosiva sobre el acero. Para ello se emplean ensayos donde se mide la pérdida de masa por unidad de superficie o la pérdida de espesor de probetas normalizadas de bajo contenido en carbono o de zinc, las cuales son sometidas durante un año al ambiente objeto de estudio.
  • Clases de exposición según la normativa:


3.3.3.2.- SISTEMAS DE PINTURA

La pintura es el método más habitual de protección de los metales debido a su gran eficacia, su economía y sencillez de aplicación. Su función es limitar el contacto entre el ambiente corrosivo y el material.

Un sistema de pintura se compone de dos fases. La primera consiste en preparar la superficie y la segunda en aplicar las capas de pintura necesarias. Cuanto más corrosivo sea el ambiente, mejor ha de ser el sistema de pintura. En general, la durabilidad máxima de las pinturas es de unos 15 años, tras los que se requiere una nueva aplicación de un sistema de pintura.
  • Preparación de superficies: La preparación de la superficie tiene una gran importancia en el éxito de cualquier sistema de protección de las superficies metálicas. Debe eliminarse la suciedad, la cascarilla de laminación, los restos de escoria de soldaduras y también la grasa y la humedad superficial.
              ୦    No se realiza en tiempo lluvioso, con humedad superior al 85% y temperaturas bajas que                      puedan producir condensaciones.
              ୦    Si queda herrumbre y se repinta por encima, se romperá la capa de pintura.

Métodos habituales:

              ୦    Picado, rascado y cepillado con alambre: Poco eficaces ya que no eliminan la
                    herrumbre profunda ni la cascarilla de laminación.
              ୦    Decapado químico: Es un proceso que se ejecuta en fábrica antes de su protección.
                    Son productos ácidos que eliminan la herrumbre superficial y la cascarilla de laminación.

 o   Lavado con agua a muy alta presión: Es económico y rápido, y elimina todo el óxido, aunque presenta una corrosión prematura.
o   Limpieza por chorro abrasivo: Es un método muy eficaz. Consiste en una proyección de granalla, arena o perdigones metálicos que golpea el material y elimina, que se desprende fácilmente dejando únicamente el metal sano.
 

  • Propiedades generales de las pinturas:
La pintura se compone de un vehículo fijo y uno volátil:
  •     Vehículo fijo: Forma película de pintura que permanece tras curado. Contiene a su vez dos compuestos:
                     -    Aglutinante: Resistencia y baja permeabilidad a la pintura. Es un compuesto
                          polimérico que forma una película coherente.
                     -    Pigmento: Proporciona color al conjunto. Suele tratarse de óxidos de metales que
                          tienen colores intrínsecos. También se puede añadir una carga activa, que inhiba la
                          corrosión o al menos actúe como sacrificio.
  •     Vehículo volátil: Mantiene la pintura fluida durante su aplicación.
                     -    Curado: Mediante la evaporación o reacción del disolvente, las partículas de pintura
                           se entrelazan con fuerza débiles.

3.3.3.3.- PASIVACIÓN

  •     Protección mediante pasivación: Protección contra la corrosión basada en las propiedades de ciertos óxidos que recubren el metal base impidiendo la penetración de los agentes corrosivos.
                        -    Acero inoxidable: Se trata de acero con más de un 13% de cromo que crea una
                             capa de óxido, apenas perceptible.
                        -    Acero corten: Tiene un 1-2% de aleaciones como cromo, cobre, níquel, etc. que
                             crean una capa de óxido perceptible de lento crecimiento. No es válido para zonas
                             muy húmedas y ambientes agresivos.
                        -    Recubrimiento electrolítico (galvanizado): Se cubre el acero con la
                             electrodeposición de zinc, cadmio, cromo o níquel sobre su superficie.
                             Simplemente, se coloca en el cátodo de una celda electrolítica el metal a cubrir y
                             como electrolito una disolución del metal protector.
                        -    Oxidación anódica: Consiste en provocar, por medio de electrólisis, la formación
                             de una capa de óxido, alrededor de la pieza metálica colocada en el ánodo. Así
                             tenemos el aluminio anodizado, que permite darle al aluminio una capa de óxido
                             homogénea 1000 veces más gruesa que la que formaría de manera natural.

3.3.3.4.- PROTECCIÓN CATÓDICA

  •     Protección catódica:
El proceso de corrosión del acero requiere un flujo de electrones que abandonan la superficie metálica con la consecuente disolución del acero en forma de iones Fe2+. Durante la protección catódica se impide que el metal ceda esos electrones, es decir que se comporte como un cátodo. A través de un circuito eléctrico externo o sistema de ánodos de sacrificio se comunica corriente a la superficie metálica invirtiendo el sentido natural del flujo de electrones, evitando así la disolución del hierro. Este método se utiliza habitualmente en tuberías, en estructuras enterradas o sumergidas y en general en elementos en contacto con el agua.

                         -    Por corriente impresa: El mecanismo de protección se centra en la generación de
                              una corriente externa suficiente que, entrando por toda la superficie del elemento
                              a proteger, elimina la tendencia de los iones metálicos de éste a entrar en
                              disolución.
                         -    Ánodo de sacrificio: Se conectan eléctricamente ánodos cuyo potencial de
                              reducción es mucho menor al del elemento a proteger, y por efecto de pila
                              galvánica, se obtiene la protección de dicho elemento, al destruirse el ánodo (que
                              se sacrifica). En acero se emplean ánodos de cinc.

3.3.3.5.- DISPOSICIONES CONSTRUCTIVAS

Existen una serie de recomendaciones que permiten mejorar considerablemente la resistencia a la corrosión de los elementos metálicos. Estas consideraciones no se refieren al material sino al proyecto y ejecución de elementos metálicos.