5.2.3.- METALES NO FERROSOS. ALUMINIO
5.2.3.- ALUMINIO
El aluminio es un metal de aspecto gris plateado que por su ligereza, resistencia a la corrosión y su alta conductividad térmica y eléctrica, tiene un gran número de aplicaciones.
Es
un metal ligero, con una densidad de tan sólo 2,7 T/m³ y además tiene
como punto de fusión 660ºC, un valor muy bajo, lo que limita en cierta
medida su campo de aplicación.
5.2.3.1- OBTENCIÓN DEL ALUMINIO
El
aluminio es el metal más abundante en la corteza terrestre, con una
presencia del 8,07 %, aunque la proporción de aluminio válido para una
explotación económicamente viable es notablemente superior. Al igual que
el zinc, no se encuentra nunca en estado nativo, siendo la bauxita el
mineral con mayor interés extractivo. Además, las minas existentes
suelen presentar una baja impureza. Si a esto se le une la alta cantidad
de energía precisa para la reducción del metal, se explica su alto coste. Esta desventaja puede verse compensada en cierta medida por la economía de su reciclaje y por su dilatada vida útil.
5.2.3.2- PROPIEDADES Y UTILIZACIÓN
La
buena resistencia a la corrosión se debe a que forma una capa pasiva de
óxido de aluminio que protege el metal de la corrosión atmosférica.
Esta protección puede ser, sin embargo, si el aluminio está en contacto
con compuestos alcalinos. Así no debe ponerse en contacto con el
cemento, yeso o cal en presencia de humedad.
Se
puede mejorar la resistencia a la corrosión de distintas formas. La
técnica más habitual es el anodizado, en el que, por oxidación anódica
se fuerza la oxidación del aluminio, regruesando de este modo la capa de
óxido protector
Existe
una dificultad en la construcción de elementos de aluminio, su
soldabilidad. El metal puro es muy fácil de soldar, dado su bajo punto
de fusión, sin embargo, en cuanto el metal tiene el más mínimo contacto
con la atmósfera, se forma una capa superficial de óxido de aluminio,
que tiene una temperatura de fusión de 2054 ºC. Esta capa debe ser
eliminada o fundida para posibilitar la soldadura.
En el campo de la construcción civil, el
aluminio se emplea en chapas, perfiles estructurales, celosías,
ventanas, puertas, cubiertas, revestimientos exteriores, paneles de
fachadas ligeras, etc. Otro campo de aplicación del aluminio
surge de su conductividad eléctrica, lo que propicia su empleo en los
cables de los tendidos aéreos de transporte de energía. Aunque su
conductividad eléctrica es tan sólo el 60 % de la del cobre, es más
barato y tres veces más ligero, lo que permite una mayor separación de
las torres de alta tensión, disminuyendo así los costes de la
infraestructura.

