7.- ECONOMÍA CIRCULAR. SOSTENIBILIDAD

 

7.- ECONOMÍA CIRCULAR. SOSTENIBILIDAD

7.1.- INTRODUCCIÓN

 

Los metales han sido desde el origen de los tiempos la base de nuestra civilización. Desde que el ser humano empezó a fabricar herramientas de metal fundido dando comienzo a la edad del metal en el VI milenio a.C., estos materiales han sido empleados en muy diversas aplicaciones gracias a sus excelentes propiedades mecánicas; intenso y característico brillo y elevada capacidad como conductores de calor y electricidad.

A pesar de la importancia de los metales a lo largo de todas las etapas históricas, fue a partir de mediados del siglo XX, superadas las dos Guerras Mundiales, cuando el consumo de metales comenzó a acelerarse debido a la necesidad de construir ciudades e infraestructuras. Además, el desarrollo de nuevas aleaciones y la evolución de los procesos de transformación de estos materiales, hizo que la diversidad de aplicaciones comenzase a aumentar de forma significativa.

Ya entrados en el siglo XXI, los metales se han posicionado como materiales esenciales para el desarrollo económico de nuestra sociedad y para afrontar los retos tecnológicos globales a los que nos enfrentamos en la actualidad como el transporte sostenible, las energías renovables o las comunicaciones digitales.

Es por ello que, además de en aplicaciones sobradamente conocidas como el acero de construcción o el aluminio de muchos componentes de coches y aviones, los metales empiezan a estar presentes también en nuevas aplicaciones como el litio de las baterías, el indio de las pantallas LCD o el germanio de la fibra óptica por poner sólo tres ejemplos, siendo la base de la transformación tecnológica en la que estamos inmersos.

Sin embargo, el creciente consumo de materiales metálicos no es compatible con el modelo de consumo linear que ha sustentado el crecimiento y el sistema de bienestar de las sociedades desde la Revolución Industrial. Este modelo, extensible a todo tipo de materiales, se basa en la fabricación de bienes a partir de la extracción y transformación de materias primas para ser desechados tras su utilización.

El constante aumento de la población mundial, el desarrollo de las economías emergentes, con China como principal referente, y el auge tecnológico, han provocado que este modelo de consumo haya dejado de ser sostenible si no se quiere acabar con los limitados recursos del planeta. Existe, por tanto, una necesidad de moverse hacia un sistema de producción y consumo sostenible basado en la economía circular.

 7.2.- IMPORTANCIA DEL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN EN LA ECONOMÍA CIRCULAR

El sector de la construcción actualmente, es el mayor consumidor mundial de materias primas (se estima que cada año, 3 mil millones de toneladas de materias primas se utilizan para la fabricación de productos para la construcción en todo el mundo). En los Estados Unidos, alrededor del 40% de los residuos sólidos se deriva de la construcción y demolición.

Su apetito para con ellas es enorme y representa el 25/40% de las emisiones globales de carbono. En cambio, se considera muy poco su reciclado o reutilización. Recientes informes del Foro Económico 
 Mundial reflejan que menos de un tercio de todos los residuos de construcción y demolición se recupera y reutiliza.

Es en general un sector de proceso de economía lineal tradicional al utilizar el modelo económico “extraer, fabricar, disponer” que se basa en grandes cantidades de materiales baratos, de fácil acceso y consumo de energía. No es un modelo sostenible y muchos creen que ahora estamos llegando a su límite, al de agotamiento de materias primas.

Además del hecho de que estos materiales podrían ser utilizados un número de usos sucesivos, nos encontramos en la situación de que en la construcción en general, desde carreteras a viviendas, se desechan muchos materiales de los que gran parte podrían ser reutilizados si se reciclaran, lo que además daría pie al uso de la economía circular, que tiene como objetivo ser una alternativa viable que vuelve a utilizar siempre que sea posible y diseña productos que pueden ser “hechos para ser hechos de nuevo” con menor consumo de energía que en su obtención original y además usando sistemas de energía renovable. 

 
Al centrarse en reutilizar y reciclar materiales, la industria podría ver enormes ganancias de eficiencia. Incluso pequeñas mejoras en la forma en que funciona la industria de la construcción tendrán un impacto significativo en la sostenibilidad.

Este nuevo modelo económico consistente en mantener el valor de los productos, materiales y recursos durante el mayor tiempo posible y minimizar la generación de residuos, tiene como objetivo desvincular el crecimiento económico del consumo de materias primas y de la degradación medioambiental. Para ello, los metales tienen un papel relevante, debido a que, a diferencia de otro tipo de materiales, tienen la ventaja de ser eternamente reciclables sin perder sus propiedades intrínsecas, por lo que pueden ser reutilizados manteniendo su calidad y funcionalidad.

Debido a que los enlaces metálicos se restablecen en la resolidificación, los metales recuperan continuamente sus propiedades y rendimiento originales, incluso tras muchos ciclos de reciclaje. Esto permite su uso una y otra vez en la misma u otras aplicaciones. Sin embargo, la mayoría de los materiales no metálicos se degradan al ser reciclados.

Los expertos exponen cuatro elementos claves en la gestión circular de los metales: reutilización, refabricación, reciclado y recuperación. Todo con el objetivo de reducir la cantidad de residuos metálicos que acaban en vertederos o incineradoras y de reducir la dependencia de los minerales y los procesos de producción primarios, dos aspectos con consecuencias muy negativas para el medio ambiente debido al alto consumo energético de estos procesos y las grandes cantidades de gases de efecto invernadero que generan.

La aplicación de este principio a la industria de la construcción podría traer beneficios muy rentables. Mediante el aprovechamiento de la capacidad del sector de la construcción, muchos países podrían reducir las tasas de emisión de forma rentable y lograr un ahorro energético de más del 30%, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Algunos países se empiezan a mover con solvencia en esto de la economía circular, el objetivo fijado por industria de la construcción del Reino Unido para 2025 es una completa reducción del 50% del nivel actual de las emisiones de gases de efecto invernadero en el entorno de la construcción en general.

7.3.- MARCO ESTRATÉGICO PARA EL DESARROLLO DE UNA ECONOMÍA CIRCULAR

Legislación y política

Es bien conocida la emergencia climática en la que nos encontramos y que ha quedado de manifiesto con los datos expuestos en la Cumbre del Clima COP25. Y que son los países y sus gobiernos los que tienen que tomar medidas y legislar para combatir la que probablemente sea, en la actualidad, una de las es preocupaciones a nivel planetario.

En esa línea, la Comisión Europea (CE), ha presentado el Pacto Verde Europeo (Green Deal), que incluye una serie de actuaciones con el ambicioso objetivo de que Europa reduzca sus emisiones al menos en un 50% para 2030 y se alcance la neutralidad climática en 2050. La lista de actuaciones está encabezada por la presentación de la “Ley Climática Europea” que incluye, entre otras estrategias, un “Plan de Acción de Economia Circular”, y que prevé movilizar 100.000 millones de euros.

El plan define un mandato basado en la integración de un cambio de paradigma económico en la UE que incluya la colaboración y el compromiso gubernamental a escala nacional, regional y local, con la contribución de todas las partes interesadas.

Es seguro que, entre las medidas que incluya ese plan, habrá algunas destinadas a favorecer la gestión circular de los metales, reduciendo la dependencia de las importaciones de minerales.

Además del impacto positivo a nivel medioambiental es necesario destacar que, gracias a su capacidad de “hacer más con menos”, la economía circular tiene también un impacto muy positivo en la economía global, gracias al ahorro de costes de las empresas al reducir su uso de materias primas y energía y a la creación de nuevos empleos y ocupaciones directamente relacionados con el surgimiento de nuevas líneas de negocio y servicios. Existen proyecciones que indican que de aquí a 2030 la economía circular puede generar un beneficio de 1,8 billones de euros en el conjunto de la UE.

La I+D+i, necesaria en esta transformación

En toda esta transformación es necesario poner el foco en la aplicación de nuevos conocimientos que den lugar a desarrollos tecnológicos que ayuden a completar con éxito este cambio de modelo.

La apuesta en este sentido debe ser clara mediante el desarrollo de soluciones tecnológicas para el tratamiento y valorización de subproductos y residuos industriales que contienen metales y sus óxidos, con soluciones que conduzcan a mejorar la gestión de los recursos metálicos en toda la cadena de valor, lo cual contribuirá a reducir la cantidad de este tipo de materiales que no se valorizan y pueden acabar en vertederos.

Esta tecnología podrá aplicarse en acerías, fundiciones y otros sectores para mejorar la gestión de las chatarras, dando un paso más en esa transición que ya está en marcha hacia una economía más “verde”.