4.2.3.1- LAMINACIÓN

4.2.3.- CONFORMACIÓN DEL ACERO

Una vez que el acero está en estado sólido es necesario darle su forma de producto final. Para ello se aprovecha la capacidad que el metal tiene de admitir una cierta deformación sin romperse, característica que se ve, además incrementada a altas temperaturas. Aprovechando esta propiedad surge la forja, empleada en las herrerías donde golpeando el acero caliente con el martillo, se le daba forma al acero. Actualmente, y siguiendo un principio similar, se emplea la laminación, en la que el acero se hace pasar entre dos cilindros que lo presionan deformándolo.

4.2.3.1- LAMINACIÓN

La laminación del acero consiste en transformar los productos semiterminados reduciendo su sección hasta secciones deseadas, con el consiguiente alargamiento. En general, los tochos y palanquillas dan origen a la familia de los productos largos, en tanto los planchones dan origen a productos planos. El proceso de laminación en caliente se hace a altas temperaturas y, tiene efectos no sólo sobre la dimensión de los elementos sino también sobre la estructura granular del acero, mejorando la dureza, resistencia y ductilidad. Entre otros efectos menos deseados de la laminación en caliente cabe mencionar la oxidación (cascarilla de laminación) y la consecuente imperfección de las tolerancias dimensionales. La laminación en frío se hace a temperatura ambiente y otorga a las planchas y flejes un acabado liso de la superficie, alta precisión dimensional y propiedades mejoradas (aumenta la dureza y resistencia reduce la ductilidad).