1.- INTRODUCCIÓN
1.-INTRODUCCIÓN
Los materiales metálicos se definen como sustancias inorgánicas compuestas por uno o más elementos químicos metálicos y que también pueden tener algunos elementos no metálicos en pequeñas proporciones. De entre todos los materiales que se encuadran en esta definición, sólo algunos tienen interés práctico como por ejemplo el acero, el aluminio, el cobre, el titanio, etc.
En el contexto de los materiales de construcción, los
metales han supuesto una revolución en la ingeniería civil, cambiando la manera
de construir e incluso las posibilidades técnicas al alcance de los ingenieros.
Los metales presentan propiedades muy diferentes al resto de
los materiales, son buenos conductores de la energía, tanto eléctrica como
calorífica, sin embargo, sus propiedades mecánicas son más sorprendentes. Los
metales son isorresistentes, tienen igual capacidad de resistencia frente a
esfuerzos de tracción que de compresión. Los únicos materiales que tenían tal
propiedad eran la madera y la tela, ambos de baja resistencia y durabilidad.
Por otro lado, la piedra, el material más empleado en la antigüedad, resiste
bien la compresión, pero no la tracción. En este contexto, es comprensible que
la aparición de los metales, y sobre todo el acero como nuevo material de
construcción, marcara un antes y un después en la forma de construir y
proyectar.
Debido a sus propiedades intrínsecas, los metales son
materiales ampliamente utilizados en el sector de la construcción.
Son la primera elección como material para estructuras
(actualmente el acero es el metal empleado por excelencia en ingeniería
estructural), refuerzos, revestimientos, tejados, marcos de ventanas,
fontanería, equipos de calefacción y muchas otras aplicaciones.
Las siguientes ilustraciones muestran algunas de las
ventajas que hacen de los metales un material esencial para la construcción:


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